
Cerca de 30 centímetros de nieve cubrieron calles y andenes el jueves pasado: mi primer “tormenta de nieve”. La noche se transformó de oscura a amarilla, y al llegar el día todo era blanco. Todo, primer día que la bicicleta quedó en el balcón. La gente se levantó a desenterrar sus carros, y algunos en la oficina no llegaron: “snow day”… que maravilla de figura laboral.
No he visto el primer muñeco de nieve, puede ser por lo limitado de mi mundo, pero he dado un par de vueltas buscándolos y nada…el domingo me encontré, sin embargo, esta “rareza musical” que compensa con creces, al menos por el momento: un concierto navideño de tubas.
La tuba no se distingue en particular por su melodioso timbre, y oír 20 o 30 de estas al aire libre a cuatro grados bajo cero, entonando noche de paz mientras la nieve caía fue un verdadero placer de domingo… bueno, supongo que es como comer criadillas, uno no sabe muy bien si le gustó o no pero es definitivamente algo que no se ve todos los días. Yo no hubiera pensado si quiera que había 30 personas que tocaran tuba entre mis 100,000 vecinos.
Varias fotos después, durante y antes de la nevada…





2 comments:
Lo que le falta a esas tubas es el acompañamiento de su guitarra Mono, ¿cuándo es el concierto?. Lo de la excusa laboral gringoide, me puso a pensar (no sé por qué) ¿sumercé ha hecho cuentas de la cantidad de festivos que tenemos en Colombia?, eso hace ver a estos locos bastante workaholics, de manera que alguna excusa para sacarse esos festivos han de tener...
ahhh qué bueno es ver todo con ojos nuevos!! y tb oir todo con oidos nuevos, porque qué tal el sonido como es purificado por la nieve!!
Aqui truena
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