
Tres derrotas consecutivas en la final de la copa libertadores – 1985, 1986 y 1987- fueron suficientes para quitarme la última camiseta que me puse con fervor, la del América de Cali de Falcioni, Gareca y Battaglia. Después de tres años consecutivos con la bandera, las gafas y la camiseta esperando para que en el último segundo la copa se fuera para el sur del continente, entendí también que Dios no era hincha americano, más bien argentino.
Aunque al comienzo fue difícil soltar la camiseta roja, con el tiempo encontré que vivo bien si ella, y que en general no me gustan mucho las banderas de ningún tipo. Hoy he decidido colgar otra que nunca me puse pero que todavía pareciera llevar puesta: después de leer hace poco que en Colombia el 95% de la población es católica pensé que era bueno retirarme formalmente de esa enorme mayoría.
Las razones son muchas, lo escaso es lo que me une a dicha religión. Creo que no es algo muy especial, hoy en día abundan los “no practicantes”, los agnósticos y los que “no saben, no responden”. Todos ellos creo que hacen parte de ese 95%, sin que vivan los valores católicos ni crean ni conozcan muchos de sus pilares. Pero el chip lo tenemos metido bien hondo y es difícil quitarlo completo.
En mi caso la decisión es clara: no creo ni en el dios ni en el demonio de los cristianos, ni en el pecado original ni en la vida eterna como ellos la predican, ni en casi nada de lo que ellos creen; la mayoría de sus ideas me parecen anticuadas y obscuras. Pero además, no me gusta especialmente la institución católica, con sus pronunciamientos fuera de lugar, y su omnipresencia y poder ilimitado. Ya es hora de que modernicen su discurso sobre la mujer y la homosexualidad, por citar uno de muchos ejemplos.
Son muchos quienes han encontrado en la doctrina católica una inspiración de vida ejemplar, y esto es en verdad lo único importante. Pero cada uno tiene que buscar lo suyo, y lo mío no está por este lado. Tampoco significa esto que me quito una etiqueta para ponerme otra. Si bien es cierto que abundan las sectas por estos lados -y algunas tienen hasta buenas becas-, no quiero más ismos por el momento. La búsqueda religiosa apenas comienza, pero por el momento voy como el llanero, sólo acompañado por el arpa.
El año pasado me retiré para siempre del fútbol después de una lesión en un tobillo. Esa decisión cambió poco mi vida porque casi nunca jugaba. Hoy me retiro del catolicismo, decisión que tampoco importará gran cosa porque hace años no practico….
Y que tiene que ver todo esto con Ann Arbor… nada, creo. Aunque podría ser que esto sólo fuese una forma enredada de decir que este año no me preocuparé por regalos… jajaja. Ahí los dejo con un par de fotos de este hermoso pueblo , la nieve no para y su belleza sigue siendo inspiradora.
Aunque al comienzo fue difícil soltar la camiseta roja, con el tiempo encontré que vivo bien si ella, y que en general no me gustan mucho las banderas de ningún tipo. Hoy he decidido colgar otra que nunca me puse pero que todavía pareciera llevar puesta: después de leer hace poco que en Colombia el 95% de la población es católica pensé que era bueno retirarme formalmente de esa enorme mayoría.
Las razones son muchas, lo escaso es lo que me une a dicha religión. Creo que no es algo muy especial, hoy en día abundan los “no practicantes”, los agnósticos y los que “no saben, no responden”. Todos ellos creo que hacen parte de ese 95%, sin que vivan los valores católicos ni crean ni conozcan muchos de sus pilares. Pero el chip lo tenemos metido bien hondo y es difícil quitarlo completo.
En mi caso la decisión es clara: no creo ni en el dios ni en el demonio de los cristianos, ni en el pecado original ni en la vida eterna como ellos la predican, ni en casi nada de lo que ellos creen; la mayoría de sus ideas me parecen anticuadas y obscuras. Pero además, no me gusta especialmente la institución católica, con sus pronunciamientos fuera de lugar, y su omnipresencia y poder ilimitado. Ya es hora de que modernicen su discurso sobre la mujer y la homosexualidad, por citar uno de muchos ejemplos.
Son muchos quienes han encontrado en la doctrina católica una inspiración de vida ejemplar, y esto es en verdad lo único importante. Pero cada uno tiene que buscar lo suyo, y lo mío no está por este lado. Tampoco significa esto que me quito una etiqueta para ponerme otra. Si bien es cierto que abundan las sectas por estos lados -y algunas tienen hasta buenas becas-, no quiero más ismos por el momento. La búsqueda religiosa apenas comienza, pero por el momento voy como el llanero, sólo acompañado por el arpa.
El año pasado me retiré para siempre del fútbol después de una lesión en un tobillo. Esa decisión cambió poco mi vida porque casi nunca jugaba. Hoy me retiro del catolicismo, decisión que tampoco importará gran cosa porque hace años no practico….
Y que tiene que ver todo esto con Ann Arbor… nada, creo. Aunque podría ser que esto sólo fuese una forma enredada de decir que este año no me preocuparé por regalos… jajaja. Ahí los dejo con un par de fotos de este hermoso pueblo , la nieve no para y su belleza sigue siendo inspiradora.


5 comments:
Retiro del futbol? cuando fue el ingreso?
El arpa en el corazon y en el parrando... el llanero con el caballo y el camino.
Yo nunca creí en el fútbol - Aunque agnósticamente seguía a Santafe como para seguir a alguien-. ¿Será que eso me llevó, finalmente, a abandonar también el catolicismo?
A veces es mas facil quitarse la camiseta que lavarla.
Mafalda decia que lo importante no es romper estructuras sino saber que hacer con los pedazos.
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