
Fueron muchos cumpleaños, ajenos y propios, los que celebré en la extinta Pizza Nostra. Y claro, pizza gratis, mitad carnes mitad hawaiana, rodadero de un piso al otro –Unicentro -, y un ambiente de verdadera fiesta: por qué habría uno de encontrar monótona tanta repetición!
Los tiempos han pasado, sin embargo, y parece haber aparecido su reemplazo. No en pizzas, cuya renovación aplaudimos, sino en el lugar ideal para partir la torta del convite: Andrés Carne de Res. Sólo que en este caso ninguno de los incentivos de antaño aparece; por qué todos decidieron que el día del cumpleaños se van “de rumba para Andrés”?
No será por lo cerca, que hace imposible pasar un rato si uno tiene algo más que hacer ese día, a no ser que ser que el otro plan sea el avistamiento o alucinamiento de ovnis en el famoso cerro de Juaica. Tampoco creo que sea por el trago , pues además de la lejanía su amigable política de precios hacen que en una noche de buenos tragos el más duro guayabo sea el financiero. El servicio? Malo. La música? Nada especial. El lugar? Lleno, a reventar: disfrute la esquina que le tocó esa noche y aguante lo más que pueda las ganas de ir al baño.
El o la del cumpleaños casi siempre lleva pareja y no se le ve sino al entrar, y con él o ella no se cruzan muchas más palabras que definir el trago que se va a pedir. Si va sin pareja, o le acomodan algún peligroso “blind date” toda la noche, o la parcha con algún borracho, o se emborracha y busca peligro en las mesas de al lado. Todo esto es válido y puede ser hasta divertido, pero que tiene que ver con el cumpleaños?
Y bueno, entiendo que para algunos el sitio tiene su encanto y sería comprensible que alguna bella mariposa, por ejemplo, nostálgica de aquellas insuperables fiestas de fin de semestre de economía y de sus variados novios de esa noche, quisiera celebrar su onomástico en Andrés Carne de Res. Pero qué es lo que hace que todo el resto, inclusive aquellos a los que no les guste la rumba, lo escojan semana tras semana?
Qué pasó con los cumpleaños en los que se reunía a los amigos en la casa, en que este tirar la casa por la ventana permitía a viejos compinches reencontrarse, a nuevos conocerse y a todos compartir un rato “en familia”? Dónde quedó el atender a los que se estima, ofrecerles unas buenas botellas de vino o ginebra, madrugar ese día para preparar algo para su visita y gastar algunos pesos en los preparativos?
Delicioso sería pasar el cumpleaños de Andrés, en casa de Andrés. Pero no el de todos los demás también. Y así sea “irse de rumba”, un poco de originalidad y novedad no harían daño: "la versión pagana del paraíso" se parece cada vez más al infierno, con todo y sus demonias.

8 comments:
Juanca, no pordría estra mas de acuerdo contigo... por so mismo espero que una de estas noches nos aceptes una invitación a quienes queremos depatir contigo unas horas de charla y drinkos.
Un abrazo.
DF
Creo que no lo habría podido decir mejor, solo agregaría que en la casa todos los amigos son bien recibidos, no importa la pinta, cosa que no siempre pasa en aquel selecto sitio. Después de mi segunda visita (en el 2000), decidí que por el mayor periodo de tiempo posible (por aquello de que nunca digas nunca) no iba a contribuir al enriquecimiento de Don Andrés. Es de esas vainas que tiene la gente que uno no entiende, como la capacidad de gastarse millonadas en accesorios Gucci, Cartier, Boss, Lacoste, et al.
yo en cambio me acuerdo de aquellos cumpleaños en los que el plan era reunirse en casa con unos cuantos amigos y que terminaban en extrañas fiestas con diez veces mas "invitados", la desaparción de toda la reserva licorera de la familia, baños llenos de espuma de afeitar, cuentas telefónicas con llamadas a ciudades que uno no sabe donde quedan y uno que otro desconocido amanecido en la puerta de la casa. todo gracias a algún personaje travieso, que gustaba de hacer "bromitas" y que ahora añora tiempos tranquilos.
en efecto recuerdo mi cumpleanos de 1995. El bano de visitantes quedo como un hermoso invierno neoyorkino a manos de algun vandalo quien ha tenido a conveniencia atacar con dos tarros de gillette. Aun mantengo sospechas respecto a la "changuita" que pudo haber cometido dicha fechoria.
De mi parte he cumplido hasta el dia de hoy mi promesa de no volver a visitar "El Ovejo" y en esa medida no continuar colaborando con el enriquecimiento de Don Ovejo.
Mira capullo.... lo que pasa es que no has logrado verle el encanto al sitio que muchas de las otras personas logran descubrir... a ver, muchacho, dime de un sitio dentro de Bogota donde se pueda bailar musica de la nuestra. Es decir, merengue, salsa, cumbia, porro y hasta vallenato.
Y espero que no me salgas con algun sitio tipo parque de la 93, porque son peor de caros, el parqueadero vale mas que el peaje y la gasolina y ni hablar de la posibilidad de conocer la gente de la mesa de al lado.
Andres es un sitio bonito, con su flair indiscutible, con musica bastante chucuchucu (o asi era cuando yo iba) que te permite una noche inolvidable si vas con la pareja de tu gusto...
No pretenderia jamas tratar de convencerte, por dios, no sennor. Solo contempla la posibilidad de que el sitio tenga su charm para algunos mas que para otros...
"capullo"? ahora si que menos voy a Andres
La "changuita" fue un personaje más imaginario que real. Cuando quice desapacerlo sólo fue necesario moderar el lenguaje. Así que busquen las cremas de afeitar y demás "travesuras", como lo dice mi buen amigo anónimo, en otras vecindades.
El peligro de que se llene la casa de extraños no deseables todavía existe, pero ya va siendo hora de aprender a escoger los amigos.
Olga, entiendo que el lugar tenga su encanto y sea del gusto de algunos. Lo que me cuesta comprender es cuando el gusto de unos se volvió el de todos, y por qué un lugar al que es bueno ir en pareja lo es también para celebrar el cumpleaños con todos los amigos así con estos no se pueda cruzar ni una palabra en toda la noche.
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