Mientras esperaba a que el jacuzzi se llenara pensaba en lo fácil que fue esta vez. Después de recibidas las señas esperaron unos minutos en el parqueadero y cuando comenzaban a inquietarse porque no aparecía nadie sonó el celular otra vez: “ya salieron del banco, van a pie”. La maleta amarilla los hacía fácilmente identificables y no fue problema esperar a que entraran a una cuadra más pequeña. Entonces lo de siempre: cada uno por un lado, pistola en mano, y después a volar en la moto. Sin complicaciones, la vieja se asustó y gritó bastante pero el chino entregó todo sin joder la vida. No entendieron lo que pasaba, ni siquiera tocó usar la fuerza.
“Pida otra botella mamita que esta noche hay buena plata, y venga pronto que aquí la estoy esperando entre las burbujas”.
Mientras la mujer comenzaba su debut, en diferentes circunstancias y lugares victima y victimario repasaban su día. El primero, asustado, buscaba aprender de lo sucedido mientras recordando la pistola volvía a pensar en lo corto que es el puente entre la vida y la muerte; el segundo, borracho y con los dedos ya arrugados, dejaba atrás una jornada más de trabajo pagando por un poco de entretenimiento con plata de otros.
"Perder es ganar un poco", diría Maturana. Mmmm... mañana sera otro día.

1 comment:
JC. Hermanito, sigue escribiendo y viajando para que nos antojes de vivir nuevas emociones.
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