Sunday, November 11, 2007

Observando el Shabat

Sábado 2:30 de la tarde. Regreso caminando despacio desde la sinagoga, después de disfrutar de una mañana de Shabat, la fiesta que celebran los judíos todos los sábados. La velada estuvo variada, pues incluyo la “típica” ceremonia semanal en una sinagoga, además de un bat mitzvah y un tiempo para hablar con el rabino. El bat mitzvah es una celebración donde las niñas de 12 años son recibidas como miembros de la comunidad—como yo lo entiendo similar a la confirmación de los católicos. Aquí van algunas de las impresiones de un primíparo pisando territorio judío….

Las triviales

  • Qué ceremonia tan larga, tres horas en total. Claro, el hecho de que buena parte de ella sea en hebreo no ayuda, y parece que fue más larga por incluir el bat mitzvah.
  • Qué cantidad de movimiento. La gente se para, sale, vuelve y entra, conversa, sube a donde está el rabino, saluda a los demás, llega, se va… puede estar relacionado a que la ceremonia dura bastante tiempo.
  • Bastante énfasis en la pinta. Esto puede ser costumbre judía o meramente gringa, pero en general los hombres van de corbata y las mujeres acorde.
  • La completa ausencia de imágenes, y la sensación tan distinta que esto produce en el ambiente.

Las otras…

  • La profunda reverencia por el Torá—las escrituras. En cada sinagoga hay una versión del Torá manuscrita en unos rollos (en la foto), y gran parte de la ceremonia parece girar en torno a la lectura de los mismos. Más aún, cuando los rollos se sacan—y cuando se guardan—el rabino y otros más dan la vuelta con ellos para que todos puedan tocar o besarlos. Aquí no hay Cristo que reverenciar, y parece que la Palabra de Dios es más importante que Dios mismo.
  • La diferencia en cuanto al concepto de religión que permea al judaísmo. En contraste con el cristianismo, esta es una religión de fe pero también habla de un pueblo. En términos de la ceremonia, el Shabat parece ser una ocasión para orar y aprender pero también es la reunión de una comunidad judía. Por eso hace además de ser una reunión espiritual es un evento social.
  • La educación y preparación—por lo menos en este caso—tanto del rabino como de la niña que celebraba su bat mitzvah. El sermón del rabino mostró un grato tono académico distinto al de sermones que haya oído antes. La niña leyó un estilo de ensayo—un sermón en términos de la ceremonia—que dejaría “jetiabierto” a cualquier visitante. Aún siendo un análisis sencillo de un pasaje de la Biblia, era un ensayo que ya quisieran escribir estudiantes graduados. Claro, bien escrito, divertido, lógico, excelentemente leído. Sin palabras, impresionante para alguien de 18, increíble para una niña de 12.

Nada de fotos, pues no estaban permitidas. Experiencia recomendada, pero hay que tener tiempo y paciencia. Me queda la admiración por un pueblo que atesora la palabra escrita y el constatar de primera mano que religión significa cosas tan distintas para unos y otros. En otras épocas me hubiera quedado el Kipá también—el gorrito que toca usar durante la ceremonia. Pero no creo que estuviera incluido en el precio en este caso Carlitos.

1 comment:

La Rojas said...

Que interesante... yo pense que el bar mitzvah era solo para hombres...